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Pactos Bíblicos
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Pactos Bíblicos
Pactos Bíblicos
Los pactos bíblicos son aquellos en los que uno puede abrir la Biblia y encontrarlos allí
claramente.
En el pacto bíblico incondicional solo Dios se compromete, Dios no le dice al hombre que para
que se cumpla debe hacer algo. Ej. El pacto abrahá mico (Génesis 15:18).
El pacto bíblico condicional depende del compromiso de ambas partes, Dios y la persona o
pueblo. Ej. El pacto mosaico donde el pueblo de Israel hace compromiso con Dios (É xodo 19:8;
24:7), pero el pueblo no cumplió con su compromiso.
Tras haber anunciado con anterioridad su pacto (Génesis 6:18), Dios lo estableció con Noé después
del diluvio (Génesis 9:9). El pacto noéico establece principios por medio de los cuales el hombre
regirá sobre la creació n de Dios en la tierra. (1) Dios proveyó para que la raza humana siguiera
existiendo (Génesis 9:1)… (2) Los animales empezaron a temer al hombre (9:2)… (3) Provisió n
para sostenernos la vida humana (9:3,4)… (4) La provisió n para proteger la vida humana (9:5,6)…
(5) Dios prometió no volver a enviar un diluvio que destruyera a toda la humanidad (9:11)… 1
Noé fue el mediador del pacto de Dios con toda la humanidad. También es un pacto incondicional
en cuanto a que no hay condiciones ligadas al pacto. Dios señ aló que era algo que él haría (Génesis
6:18; 9:9, 11).
El arco iris Dios lo designó como señ al de Su Pacto con el hombre, de que “no habrá má s diluvio
para destruir la tierra” (Génesis 9:8-17). La pró xima destrucció n de la tierra será por fuego (2
Pedro 3:7).
En el pacto abrahámico Dios se compromete darle a Abraham una simiente, una tierra, y
bendiciones. Es un pacto incondicional.
Las promesas personales a Abraham incluyen la bendició n especial de Dios, un gran nombre, el
mismo como canal de la bendició n divina a otros, un tratamiento divino de otros sobre la base de la
actitud de ellos hacia él, y un heredero mediante Sara (Génesis 15:4). 2
1
Paul Enns, Compendio Portavoz de Teología, p. 44,45
2
Charles C. Ryrie, Las bases de la fe premilenial, p. 71
Pastor Rafael Astwood 2
Pactos Bíblicos
Las promesas nacionales de las que Abraham recibió la certeza eran que su simiente sería una gran
nació n (cp. Génesis 17:6), la tierra de Canaá n le seria dada como una herencia eterna (cp. Génesis
17:8), y el pacto sería establecido con su simiente (Génesis 17:7).
Hubo también dos promesas universales dadas a Abraham: 1) la promesa del trato divino hacia
otros en base de la actitud de ellos hacia Abraham, lo cual constituye una promesa universal
ademá s de personal, y 2) la principal promesa universal de que “será n benditas en ti todas las
familias de la tierra”. 3
3. El pacto mosaico.
El pacto mosaico es el que Dios hizo en el Monte Sinaí con la nació n de Israel. En ese pacto Dios dio
leyes al pueblo, los mandamientos (É xodo 20; Deuteronomio 6).
El pacto que Dios hizo con la nació n de Israel a través de Moisés tiene una estructura muy similar a
los pactos que los reyes de la antigü edad hacían con sus vasallos.
Si el pueblo que había hecho esa alianza con el rey cumplía con su compromiso, el rey se
comprometía a darles ciertas bendiciones y a protegerlos, pero si el pueblo desobedecía,
quebrantaba, transgredía esos preceptos, esas normas y leyes, entonces el rey castigaría a sus
vasallos 4 (comparar con Deuteronomio 28).
Habían cometido idolatría e incumplido con el añ o sabá tico (2 Cró nicas 37:17ss).
En 2 Samuel 7 comienza la larga sucesió n de promesas de que la familia de David reinaría para
siempre sobre el pueblo de Dios; es decir, que descendería de David una eterna sucesió n familiar de
reyes, la cual culminaría en un solo Rey Eterno.
La promesa de un Rey eterno, que se levantaría en la familia de David, se repetía una y otra vez; a
David mismo, a Salomó n, y repetidamente en los Salmos y por lo profetas Amó s, Isaías, Miqueas,
Jeremías y Zacarías, a través de un periodo de unos 500 añ os. 5
El pacto davídico es un pacto incondicional, donde Dios promete a David que de su descendencia
siempre habrá uno que ocupe el trono (2 Samuel 7:12-16; Salmo 72; 89). Hay tres cosas específicas
que Dios promete a David: “tu casa (descendencia)”, “tu reino”, “tu trono”.
3
Charles C. Ryrie, Las bases de la fe premilenial, p. 71
4
Paul Enns, Compendio Portavoz de Teología, p. 51
5
Henry H. Halley, Compendio Manual de la Biblia, p. 173
Pastor Rafael Astwood 3
Pactos Bíblicos
El Nuevo Pacto, tiene que ver con la regeneració n o nueva vida espiritual (Jeremías 31:27-34).
Aunque el nuevo pacto se cita en Hebreos 8, no se puede concluir que el nuevo pacto se cumple en
la Iglesia, porque en Jeremías 31:31, al igual que en Hebreos 8:8, se dice que el pacto se hizo con “el
pueblo de Israel y con la tribu de Judá ”. El pacto se cumplirá (de forma total) con la nació n con la
cual se estableció , Israel.
Como se ve en el contexto de Jeremías 31, el tiempo del cumplimiento del nuevo pacto es
escatoló gico. En la secció n de Jeremías 30 – 33 se establece el escenario de Jeremías 30:3, donde se
declara que “vienen días”, lo cual sugiere un marco escatoló gico (cp. Jeremías 31:27). Jeremías 30:7
describe el periodo de tribulació n futura, en tanto que el resto de Jeremías 30 habla del milenio.
Otros profetas también consideran que el nuevo pacto es escatoló gico y por ende futuro (Isaías
55:3; Ezequiel 16:60, 62; 20:37; 34:25,26; Oseas 2:18-20). Isaías relaciona el cumplimiento del
nuevo pacto con el retorno del Mesías y el perdó n de Israel (Isaías 59:20,21). Jeremías lo relaciona
con la restauració n de la tierra a Israel (Jeremías 32:37, 40,41). El nuevo pacto no se cumple en la
iglesia sino en el reino futuro. 7
En los Evangelios y en los Hechos, “Israel” denota siempre a la nació n judía, nunca a la iglesia.
6
Charles C. Ryrie, Las bases de la fe premilenial, p. 146-148
7
Paul Enns, Compendio Portavoz de Teología, p. 51
Pastor Rafael Astwood 4
Pactos Bíblicos
El nombre “Israel”, utilizado once veces en la Epístola a los Romanos, solamente aparece en el
famoso pasaje de los capítulos 9 a 11. Pablo tiene buen cuidado precisar lo que entiende por “Israel”
en los primeros versículos del capítulo 9:4,5. Se trata de aquellos “de los cuales son la adopción, la
gloria (Shekiná), el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los
patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo” ¿Có mo, después de tal descripció n, se puede
“espiritualizar” Israel en estos tres capítulos para aplicar su mensaje a la iglesia? Por ejemplo, en el
capítulo 11, cuando se trata de la “caída” o de “tropiezo” de Israel, y después de su reintegració n a la
“salvació n” (vv. 11,12, 19,20, 25,26), es claramente la nació n de Israel la que se presenta en
contraste con la masa de profesió n cristiana de origen pagano que puede también ser “cortada” (vv.
20-22). 8
La utilizació n del término Nuevo Pacto en Lucas 22:20 y 1 Corintios 11:25, es en relació n con la
Cena del Señ or. Ya que la Cena del Señ or es una ordenanza de la Iglesia Cristiana y que es tanto para
judíos como para gentiles, es evidente que este pacto mencionado en el Nuevo Testamento no es
enteramente judío. De hecho, tiene que haber un nuevo pacto segú n la enseñ anza del Nuevo
Testamento que se celebra con la iglesia. Es de este mismo pacto que Pablo era un ministro (2
Corintios 3:6), y ya que él era un ministro a los gentiles, la extensió n de este pacto tiene que ser
diferente del revelado en el Antiguo Testamento.
Segú n Hebreos 9:15, Cristo es el mediador, y Su muerte es necesaria para ponerlo en vigor.
Instituido en la Santa Cena, no está reservado a los judíos, sino que se establece “por muchos”
(Mateo 26:28; Marcos 14:24) y se aplica a toda la iglesia; se ve aquí que ella recibe una parte de las
bendiciones espirituales del pacto con Israel. Hay cuatro bendiciones precisas prometidas a Israel
en Jeremías 31:31-34 que igualmente son dadas a la iglesia: (1) la regeneració n, (2) el perdó n de
pecados, (3) la aceptació n por Dios, y (4) la enseñ anza del Espíritu Santo. 9
La iglesia se beneficia por la fe de las promesas espirituales dadas en primer lugar a Israel.
8
Charles C. Ryrie, Las bases de la fe premilenial, p. 86
9
Charles C. Ryrie, Las bases de la fe premilenial, p. 151