Flores rotas
6,7
20.532
Comedia. Drama
Original y extravagante revisión del mito de Don Juan. Después de ser abandonado por su última conquista (Delpy), Don Johnston (Bill Murray) recibe una carta anónima en la que se le informa de que tiene un hijo. Tan inesperada noticia lo impulsa a emprender un viaje en busca de sus antiguas amantes para resolver el misterio. (FILMAFFINITY)
26 de julio de 2008
26 de julio de 2008
146 de 156 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jim Jarmusch consigue con "Broken Flowers" la perfecta disección de un personaje cuya vida está en completa decadencia. Un Don Juan de capa caída, un ídolo venido a menos. Don Johnston emprende un viaje a través de su pasado, recogiendo la pobre cosecha que ha ido sembrando a lo largo de su juventud: el reencuentro con relaciones frustradas, con idilios que no significaron mucho para él, con mujeres que sólo fueron una pieza más en el puzzle de su agitada vida. Mediante una galería de personajes opuestos y complementarios que formaron parte del historial de Don - y otros tan memorables como Lolita, en un guiño a la adolescente que interpretó Sue Lyon en la película del maestro Kubrick, incluso con los mismos pendientes en forma de corazón - vamos conociendo poco a poco a este crepuscular individuo, quizás mejor que a través de sus propios actos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Y el final, que algunos critican por dejar los interrogantes abiertos, no podía ser, de ninguna manera, distinto: después de hablar con todas sus antiguas parejas, después de encontrarse con el chico que él cree reconocer como su hijo, se da cuenta de que no tiene absolutamente nada. No obtiene las respuestas que andaba buscando: cualquiera de sus exs es la posible autora de la carta, cualquier muchacho que camine por la calle podría ser su hijo. Esto respresenta el fracaso del personaje, pero no el fracaso de su último viaje, sino el fracaso ante la vida. Llevar una existencia banal y vacía se paga caro. Y la expresión de Bill Murray refleja a la perfección esta derrota de un personaje que, en un intento de vivir sin más preocupaciones que las estrictamente necesarias, ve escaparse su ilusoria felicidad tras una experiencia que ha conseguido, tristemente, abrirle los ojos y hacerle asumir su insustancial realidad - aunque, tal vez, ya sea demasiado tarde para arreglarlo -.
29 de octubre de 2005
29 de octubre de 2005
115 de 141 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nueva película de Jim Jarmush, tras seis años de pausa. Rodada en estudio, salvo fragmentos, contó con un resupuesto modesto. Obtuvo el Gran Premio del Jurado de Cannes.
La acción tiene lugar en 2003/4, en localizaciones no definidas de EEUU. Narra la historia de un hombre soltero, Don Jonston (Bill Murray), acomodado, de 55 años, sin compromisos y sin amistades, tras una agitada vida de conquistador y donjuán. Después de una fría despedida de su último amor fugaz, Sherry (Julie Delpy), mientras ve en la tele un film sobre las aventuras galantes de don Juan, recibe una carta cerrada en sobre rosa y escrita con una vieja máquina con cinta roja, de una antigua amante anónima, que le anuncia la posible visita del hijo de ambos, de 19 años. Al hilo de la narración, el autor presenta varios cuadros. El personaje de Don, abandonado, marginado con dinero, sin vida afectiva, profundamente fatigado, se enfrenta a un porvenir vacío y sin alicientes. De ahí su postración y abatimiento, que dibujan un primer cuadro irónico y patético, cómico y dramático. El viaje que emprende en busca del hijo, por consejo de Winston (Jeffrey Wright), le lleva a recuperar la memoria de su pasado y a reencontrarse con él mismo y con sus antiguas novias. Laura (Sharon Stone), Dora (Frances Conroy), Carmen (Jessica Lange) y Penny (Tilda Swinton) conforman un políptico de 4 cuadros, en los que se funden frivolidad, inseguridades, ocupaciones anodinas, trabajos marginales y la vida en la nada, en una crítica ácida de la generación de los 60 (rebelde y hippy), que simboliza por extensión la sociedad norteamericana. El hijo que busca Don es el recurso que necesita para superar la desolación y recuperar la ilusión por la vida. Por ello lo busca con desesperación, sin saber del todo si se trata de un hecho cierto o de una broma inoportuna.
La música incluye una bonita selección de temas rítmicos y variados, con un fragmento del Requiem de Fauré en la visita de Don al camposanto donde reposa su quinta novia de hace 20 años. La fotografía, con predominio de luces dispersas y tenues, resalta la frialdad, sordidez o profunda tristeza de diversos ambientes. La expresión corporal de Murray absorbe la atención de la cámara. La interpretación corre a cargo de un amplio elenco de grandes actrices, que se recuerdan con placer, y de un Bill Murray en un papel escrito a su medida. Lolita, la hija de Laura, reencarna a su madre, en una recreación reconfortante y cómica del personaje de Kubrick. El guión pone el acento en los matices de las palabras, las inflexiones de voz y multitud de detalles, de los que extrae una gran expresividad. La dirección mueve con pausa la acción, que aporta sugerencias de extraordinaria fuerza dramática.
Película sobre la marginación de un personaje adinerado, el fracaso de la generación hippy (la del autor) y la pobreza espiritual que se oculta en urbanizaciones residenciales. La marginación y la soledad también son un problema de ricos.
La acción tiene lugar en 2003/4, en localizaciones no definidas de EEUU. Narra la historia de un hombre soltero, Don Jonston (Bill Murray), acomodado, de 55 años, sin compromisos y sin amistades, tras una agitada vida de conquistador y donjuán. Después de una fría despedida de su último amor fugaz, Sherry (Julie Delpy), mientras ve en la tele un film sobre las aventuras galantes de don Juan, recibe una carta cerrada en sobre rosa y escrita con una vieja máquina con cinta roja, de una antigua amante anónima, que le anuncia la posible visita del hijo de ambos, de 19 años. Al hilo de la narración, el autor presenta varios cuadros. El personaje de Don, abandonado, marginado con dinero, sin vida afectiva, profundamente fatigado, se enfrenta a un porvenir vacío y sin alicientes. De ahí su postración y abatimiento, que dibujan un primer cuadro irónico y patético, cómico y dramático. El viaje que emprende en busca del hijo, por consejo de Winston (Jeffrey Wright), le lleva a recuperar la memoria de su pasado y a reencontrarse con él mismo y con sus antiguas novias. Laura (Sharon Stone), Dora (Frances Conroy), Carmen (Jessica Lange) y Penny (Tilda Swinton) conforman un políptico de 4 cuadros, en los que se funden frivolidad, inseguridades, ocupaciones anodinas, trabajos marginales y la vida en la nada, en una crítica ácida de la generación de los 60 (rebelde y hippy), que simboliza por extensión la sociedad norteamericana. El hijo que busca Don es el recurso que necesita para superar la desolación y recuperar la ilusión por la vida. Por ello lo busca con desesperación, sin saber del todo si se trata de un hecho cierto o de una broma inoportuna.
La música incluye una bonita selección de temas rítmicos y variados, con un fragmento del Requiem de Fauré en la visita de Don al camposanto donde reposa su quinta novia de hace 20 años. La fotografía, con predominio de luces dispersas y tenues, resalta la frialdad, sordidez o profunda tristeza de diversos ambientes. La expresión corporal de Murray absorbe la atención de la cámara. La interpretación corre a cargo de un amplio elenco de grandes actrices, que se recuerdan con placer, y de un Bill Murray en un papel escrito a su medida. Lolita, la hija de Laura, reencarna a su madre, en una recreación reconfortante y cómica del personaje de Kubrick. El guión pone el acento en los matices de las palabras, las inflexiones de voz y multitud de detalles, de los que extrae una gran expresividad. La dirección mueve con pausa la acción, que aporta sugerencias de extraordinaria fuerza dramática.
Película sobre la marginación de un personaje adinerado, el fracaso de la generación hippy (la del autor) y la pobreza espiritual que se oculta en urbanizaciones residenciales. La marginación y la soledad también son un problema de ricos.
30 de enero de 2007
30 de enero de 2007
114 de 165 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jarmusch: la carcajada inteligente (...) para reírse a gusto. Bill Murray tan memorable como en 'Lost in Translation'. Una pieza maestra." (Lluis Bonet: Diario La Vanguardia)
Leyendo críticas como esta, está claro que no debo ser inteligente. O mi inteligencia es de otro mundo. Ni me he carcajeado, apenas he sonreído y no me parece una "pieza maestra".
Con la lectura de las críticas previas me disponía a ver una película que me dejara enganchada y boquiabierta. Una buena película, sin más, no voy a decir ya una obra maestra. Me disponía a disfrutar. No voy a decir que sufrí, porque tampoco es eso, pero tampoco puedo decir que disfruté. Vi la película. Punto.
La historia parecía interesante, y a la espera de ese "interés" me pase los 105 minutos. Ya me mosqueaba que los distintos encuentros de Don (Bill Murray) con sus antiguas amantes fueran historias que no acababan de cuajar, mal cerradas. Está claro que era el preludio de cómo iba a terminar la película.
He leído en una crítica que la actuación de Bill Murray consistía en poner cara de acelga. Pues eso. Su personaje no me inspira ni frío ni calor. Aún me estoy preguntando que es lo que encontrarían sus amantes en él. No es la imagen que tengo de un Don Juan, precisamente. Ni siquiera por su conversación inteligente, porque no la vi por ningún lado. Su personaje es absolutamente plano, no despierta ni muestra emociones ni sentimientos. Y cuando lo hace (ver spoiler) es como salirse del tiesto de su personaje.
Leyendo críticas como esta, está claro que no debo ser inteligente. O mi inteligencia es de otro mundo. Ni me he carcajeado, apenas he sonreído y no me parece una "pieza maestra".
Con la lectura de las críticas previas me disponía a ver una película que me dejara enganchada y boquiabierta. Una buena película, sin más, no voy a decir ya una obra maestra. Me disponía a disfrutar. No voy a decir que sufrí, porque tampoco es eso, pero tampoco puedo decir que disfruté. Vi la película. Punto.
La historia parecía interesante, y a la espera de ese "interés" me pase los 105 minutos. Ya me mosqueaba que los distintos encuentros de Don (Bill Murray) con sus antiguas amantes fueran historias que no acababan de cuajar, mal cerradas. Está claro que era el preludio de cómo iba a terminar la película.
He leído en una crítica que la actuación de Bill Murray consistía en poner cara de acelga. Pues eso. Su personaje no me inspira ni frío ni calor. Aún me estoy preguntando que es lo que encontrarían sus amantes en él. No es la imagen que tengo de un Don Juan, precisamente. Ni siquiera por su conversación inteligente, porque no la vi por ningún lado. Su personaje es absolutamente plano, no despierta ni muestra emociones ni sentimientos. Y cuando lo hace (ver spoiler) es como salirse del tiesto de su personaje.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Ya digo que el personaje de Murray (y su interpretación) no me despierta ni frío ni calor. No me transmite nada de lo que algunos críticos comentan: ni cambios emocionales, ni excentricidades, ni irónico, ni abatimiento. Para mí que su mundo emocional es inexistente.
El único momento en que parece "despertar" de su letargo es hacia el final de la película, en la conversación con su presunto hijo cuando éste se va y Murray le dice algo así como que sabe que él (el hijo) piensa que él es su padre. La reacción de Murray es ligeramente histérica y chirriante con su papel de acelga
El único momento en que parece "despertar" de su letargo es hacia el final de la película, en la conversación con su presunto hijo cuando éste se va y Murray le dice algo así como que sabe que él (el hijo) piensa que él es su padre. La reacción de Murray es ligeramente histérica y chirriante con su papel de acelga
7 de abril de 2006
7 de abril de 2006
87 de 127 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jim Jarmusch me parece el director más personal, independiente, creativo y brillante de la industria del séptimo arte, por encima de Von Trier, Tarantino o Allen. Resumiendo, que para mí es el puto amo de ésto del cine. Nadie domina los silencios como él. No te aburren y lo que quieran expresar en cada momento... pues se percibe en cada momento. Supongo que a Jarmusch le chiflarán Dreyer y Bergman, aficionados sin par a la hora de fijar la cámara en un primer plano que no diga nada. A mí no. A mí me gusta este tipo porque en todas las películas que dirige imprime su sello peculiar y original en cada fotograma. Porque no aburre jamás y porque, desde luego, si buscamos a un cineasta que se pase por el forro todos los dogmas, los amiguismos, el mamoneo de la industria y que nunca sale por peteneras en los desenlaces... pues sin duda, este es nuestro hombre.
La película no pierde el ritmo en ningún momento. La interpretación de Murray es clavada a la que realizó en la pésima Lost in Translation, aunque en esta ocasión no sea un cínico, sino más bien un adinerado solterón aburrido y amargado. Y no lo hace mal, aunque creo que a Murray le van más las comedias, como ya demostrara en el pasado. Y las mujeres qué aparecen? Todas maduras y bellas y actuando a gran altura.
Y Jarmusch retrata las cosas con clase, con mucha clase, y con una dirección de pulso firme y estupideces mínimas. Las estupideces nos las muestra siempre de manera poco ortodoxa. Nos enseña la vida como una estupidez supina pero ahorrándonos todo el moralismo que acarrea y presentándola siempre como algo serio y digno de estudio. Y tener por ahí a un tipo así, creo que es fabuloso. Woddy Allen es muchísimo más vehemente, Tarantino muchísimo más visceral y Von Trier muchísimo más crítico. Jarmusch es muchísimo más serio y ademas muchísimo más hipócrita a la hora de mostrarnos como ve la vida. Y por éso me encanta este tío.
El final es para quitarse el sombrero no una, sino varias veces. Chapeau sr. Jarmusch.
La película no pierde el ritmo en ningún momento. La interpretación de Murray es clavada a la que realizó en la pésima Lost in Translation, aunque en esta ocasión no sea un cínico, sino más bien un adinerado solterón aburrido y amargado. Y no lo hace mal, aunque creo que a Murray le van más las comedias, como ya demostrara en el pasado. Y las mujeres qué aparecen? Todas maduras y bellas y actuando a gran altura.
Y Jarmusch retrata las cosas con clase, con mucha clase, y con una dirección de pulso firme y estupideces mínimas. Las estupideces nos las muestra siempre de manera poco ortodoxa. Nos enseña la vida como una estupidez supina pero ahorrándonos todo el moralismo que acarrea y presentándola siempre como algo serio y digno de estudio. Y tener por ahí a un tipo así, creo que es fabuloso. Woddy Allen es muchísimo más vehemente, Tarantino muchísimo más visceral y Von Trier muchísimo más crítico. Jarmusch es muchísimo más serio y ademas muchísimo más hipócrita a la hora de mostrarnos como ve la vida. Y por éso me encanta este tío.
El final es para quitarse el sombrero no una, sino varias veces. Chapeau sr. Jarmusch.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
LAS EX: la primera le recuerda con cariño (lo de Lolita está genial). La segunda pensando que se equivocó al casarse con su marido actual. La tercera con indiferencia y la cuarta con odio. ¿No es cómo la vida misma?
3 de septiembre de 2007
3 de septiembre de 2007
166 de 302 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo no alcanzo a este cine independiente. Mi cabeza no da. No da, no da. No lo entiendo. No encuentro la parte artística ni la intelectual de este tipo de celuloides.
A mi me parece que la peli entera, con todas sus sensaciones, moralejas, regustos amargos, interpretaciones, metáforas y conclusiones socio-culturales cabría no en un mediometraje, ni siquiera en un corto... esto cabe en un anuncio. De Adidas, para ser más concreto.
Murray ¿actua? a su estilo. Para algunos magistralmente. Yo no lo veo. No lo veo. Y me darabia, porque parece que este tipo de cine va a quedar como última alternativa a las películas bazofia-americana.
Es decir, si quieres ir al cine sólo puedes elegir entre:
una de acción tipo Nicolas Cage vuela en moto y mata cien malos de golpe mientras dice algo gracioso,
una comedia ñoña de baja moralidad tipo Hugh Grant se enamora de la hispana Jenifer López después de cambiar sus trogloditas costumbres sudamericanas tan por debajo de la gloriosa cultura "hamburguesa triunfador" norteamericana,
una de dibujos que eructan y tocan rock'n'roll,
una de 23 horas de duración de la edad media con misterios bíblicos, espadas de oro y monjes que tienen El poder del Mal en sus manos, frikiland,
una española de equívocos y enredos de faldas (puag),
un tostón tipo Bill Murray no habla en toda la peli porque no nos quiere contar su enorme y complejo mundo interior,
una de terror tipo destello de luz+destello musical+niño/a que ve lo que no ven los demás,
una de adolescentes vírgenes en algún College en la que nos debemos sentir ¿identificados?,
una de Woody Allen, hermanos Coen o Clint Eastwood intentando salvar el panorama,
una de comic, Tarantino o Robert Rodríguez,
una alemana o francesa filosófica aburrida,
una francesa o alemana cómica aburrida y demencial,
una inglesa sobre el paro o el fútbol,
una oriental donde te arriesgas a pasar un buen rato o a salir del cine a llos dos minutos,
o una de alguna novela (puag Kenneth y Shakespeare puag)
Poco más.
A mi me parece que la peli entera, con todas sus sensaciones, moralejas, regustos amargos, interpretaciones, metáforas y conclusiones socio-culturales cabría no en un mediometraje, ni siquiera en un corto... esto cabe en un anuncio. De Adidas, para ser más concreto.
Murray ¿actua? a su estilo. Para algunos magistralmente. Yo no lo veo. No lo veo. Y me darabia, porque parece que este tipo de cine va a quedar como última alternativa a las películas bazofia-americana.
Es decir, si quieres ir al cine sólo puedes elegir entre:
una de acción tipo Nicolas Cage vuela en moto y mata cien malos de golpe mientras dice algo gracioso,
una comedia ñoña de baja moralidad tipo Hugh Grant se enamora de la hispana Jenifer López después de cambiar sus trogloditas costumbres sudamericanas tan por debajo de la gloriosa cultura "hamburguesa triunfador" norteamericana,
una de dibujos que eructan y tocan rock'n'roll,
una de 23 horas de duración de la edad media con misterios bíblicos, espadas de oro y monjes que tienen El poder del Mal en sus manos, frikiland,
una española de equívocos y enredos de faldas (puag),
un tostón tipo Bill Murray no habla en toda la peli porque no nos quiere contar su enorme y complejo mundo interior,
una de terror tipo destello de luz+destello musical+niño/a que ve lo que no ven los demás,
una de adolescentes vírgenes en algún College en la que nos debemos sentir ¿identificados?,
una de Woody Allen, hermanos Coen o Clint Eastwood intentando salvar el panorama,
una de comic, Tarantino o Robert Rodríguez,
una alemana o francesa filosófica aburrida,
una francesa o alemana cómica aburrida y demencial,
una inglesa sobre el paro o el fútbol,
una oriental donde te arriesgas a pasar un buen rato o a salir del cine a llos dos minutos,
o una de alguna novela (puag Kenneth y Shakespeare puag)
Poco más.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
A mi me viene un ex novio a indagar y se queda callado con cara de lelo cuando le pregunto ¿qué tal estás? y le arreo una yoya en el gepeto...
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