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martes, 29 de diciembre de 2015

DEVARIM 34: Muerte de Moisés

(Deuteronomio)

Según la tradición hebrea, Moisés murió el día en que cumplió 120 años.
(Deu. 34:7)  Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.



El día en que Moisés murió no fue accidental o por enfermedad…fue un día determinado por Dios. 
(Deu. 32:48-50)  Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo: Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de Israel; y muere en el monte al cual subes, y sé unido a tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo.   


UN VISTAZO A LA TIERRA PROMETIDA
Aunque Dios no le permitió a Moisés entrar a la Tierra Prometida (Deu. 32:51-52), el Señor lo invitó a verla de lejos.  Por eso le pidió a Moisés que subiera al Monte Nebo, desde donde es posible ver en un día claro todo Israel.
(Deu. 34:1-4)  Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar.  Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré.  Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. 

[Nota: la razón por la que Moisés y Aarón no entraron a la Tierra Prometida está explicada en el capítulo 3. Lean el estudio: “Devarim 3: Al otro lado del Río Jordán”]


MOISÉS MUERE
Aunque sabemos que Moisés murió en el Monte Nebo, en realidad no se sabe en qué sitio en particular, ya que Dios escondió ese detalle…
(Deu. 34:5-6)  Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová.  Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.

El luto de los israelitas por Moisés duró más tiempo de lo usual (siete días). 
(Deu. 34:8)  Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días; y así se cumplieron los días del lloro y del luto de Moisés. 

Josué fue la persona designada para ocupar la posición de liderazgo que Moisés dejó vacía.
(Deu. 34:9)  Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. 

Las últimas palabras de Devarim, y de la Torá, reconocen el rol tan importante que Moisés jugó en la historia de Israel… 
(Deu. 34:10-12)  Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.

La grandeza de Moisés vino de lo que él permitió que Dios hiciera a través de él. 
La Biblia señala que él fue el hombre más humilde de la historia (Num. 12:3), y esa humildad fue la que abrió la puerta a que Dios lo usara tan grandemente.


*  Más lecciones de Deuteronomio: DEVARIM (Deut.)
*  Clase de Biblia en audio: DEVARIM AUDIO


sábado, 26 de diciembre de 2015

DEVARIM 33: Bendiciones para las Tribus

La bendición a los hijos ocupa un lugar muy importante en la vida de los israelitas.  Desde tiempos inmemorables, los padres bendicen a sus hijos cada día de reposo (heb. Shabat).  

Una de las bendiciones más importantes es la que el padre da a sus hijos antes de morir, la cual es parte vital de la herencia espiritual que deja a la siguiente generación.  El ejemplo más claro de esta última bendición es la que Jacob dio a sus hijos antes de morir…
(Génesis 49:1)  Entonces Jacob llamó a sus hijos, y dijo: Reuníos para que os haga saber lo que os ha de acontecer en los días venideros.

La bendición de Jacob no sólo iba dirigida a los hijos presentes sino también a sus descendientes.  Jacob recibió revelación de lo que acontecería en los “días venideros”, que en hebreo es: Ajarit HaYamim, lo cual significa literalmente: los últimos días.  [Para más detalles sobre esta bendición, pueden leer el siguiente estudio: Génesis 49:1-4 Bendición final de Jacob]

De forma similar, Moisés bendijo a las tribus de Israel antes de partir, y éste es el tema del capítulo 33 de Devarim.
(Deu. 33:1)  Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese. 

MOISÉS BENDICE A ISRAEL
Esta última bendición de Moisés para las tribus está cargada de simbolismo, lo cual lo hace muy profundo y también difícil de comprender a simple vista.  Un estudio de estas bendiciones probablemente llenaría las páginas de un libro, pero en esta ocasión sólo nos concentraremos en algunos puntos sobresalientes.  El énfasis de las bendiciones está puesto en el rol que cada tribu jugará en la conquista de la Tierra Prometida.

Las primeras palabras de la bendición de Moisés están dirigidas al pueblo de Israel en general.  Lo primero a lo que hace referencia es la Torá, la palabra escrita, ya que ésta es parte vital de la herencia para Israel…
(Deu. 33:2)  Dijo: Jehová vino de Sinaí, y de Seir les esclareció; resplandeció desde el monte de Parán, y vino de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha. 

Dios dio la Ley a Israel porque los ama…porque quiere que les vaya bien.
(Deu. 33:3-5)  Aun amó a su pueblo; todos los consagrados a él estaban en su mano; por tanto, ellos siguieron en tus pasos, recibiendo dirección de ti, cuando Moisés nos ordenó una ley, como heredad a la congregación de Jacob.  Y fue rey en Jesurún, cuando se congregaron los jefes del pueblo con las tribus de Israel. 

Moisés fue el líder de los israelitas durante cuarenta años, pero el Rey de Israel es Jehová.  Él estará con su pueblo para siempre, porque es su porción especial (Deu 32:9).  Como mencionamos en el capítulo anterior, “Jesurún” es el nombre poético de Israel.  La raíz de este nombre es: “Yashar”, que significa: rectitud.  Cuando Israel camina en rectitud, le irá bien.  Ése es el plan de Dios para Su Pueblo.

A continuación, leeremos las palabras de bendición que Moisés da a cada tribu:

a.  RUBEN
La bendición para Rubén es muy corta:
(Deu. 33:6)  Viva Rubén, y no muera; y no sean pocos sus varones. 

Rubén era el primogénito, pero le fue quitado el derecho de la primogenitura por el pecado cometido contra su padre (Gen. 49:4; ver estudio de la Bendición a Rubén: Génesis 49:1-4).

A pesar del serio pecado de Rubén, la tribu no fue desechada sino incorporada entre los Hijos de Israel.  Aún así, los rubenitas cometieron varias faltas en el desierto, y en lugar de crecer, la tribu disminuyó.  En el primer censo, la tribu de Rubén contaba con 46,500 familias (Num. 1:20-21); pero cuarenta años después, para el segundo censo, quedaron 43,630 familias (Num. 26:7). Aunque sean pocos, la tribu de Rubén no morirá.

La Tribu de Rubén, por petición propia, se quedará fuera del territorio de Canaán (en las planicies de Moab—Números cap. 32); sin embargo, serán contados entre los hijos de Israel.

b.  JUDÁ
La bendición para la tribu de Judá fue la siguiente:
(Deu. 33:7)  Y esta bendición profirió para Judá.  Dijo así: Oye, oh Jehová, la voz de Judá, y llévalo a su pueblo; sus manos le basten, y tú seas su ayuda contra sus enemigos. 

En el orden de marcha de las tribus en la Conquista, la tribu de Judá iba a la vanguardia.  Judá era la punta de lanza en la conquista de la Tierra Prometida.  Para ellos era importante saber que Dios los ayudaría en contra de sus enemigos.

Algunos comentaristas dicen que la frase “llévalo a su pueblo” es una petición para que venga el Mesías.  Y esta petición ya fue respondida porque Jesús es el Mesías, y Él viene de la tribu de Judá (Hebreos 7:14: Miqueas 5:2-3).

c. LEVI
Una de las bendiciones más amplias es la de Levi.  Esta fue la tribu elegida para servir a Dios en el Tabernáculo (y posteriormente en el Templo). 
(Deu. 33:8-11)  A Leví dijo: Tu Tumim y tu Urim sean para tu varón piadoso, a quien probaste en Masah, con quien contendiste en las aguas de Meriba, quien dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto; y no reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció; pues ellos guardaron tus palabras, y cumplieron tu pacto.  Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel; pondrán el incienso delante de ti, y el holocausto sobre tu altar.  Bendice, oh Jehová, lo que hicieren, y recibe con agrado la obra de sus manos; hiere los lomos de sus enemigos, y de los que lo aborrecieren, para que nunca se levanten. 

Los levitas no sólo van a servir a Dios en el Templo, sino que también servirán como maestros y jueces para todas las tribus de Israel.

La tribu de Levi no formó parte del ejército de conquista, pero eso no quiere decir que no hubieran participado.  Ellos daban ánimo al pueblo en la guerra (Deu. 20) y llevaban el arca delante del ejército (Num. 10:33-36).   

d. BENJAMIN
Benjamín era el hijo menor de Jacob, y como tal siempre estuvo cerca de su padre.  Su nombre significa: “hijo de mi mano derecha”.

La bendición de Moisés profetiza que la tribu de Benjamín permanecerá cerca de Dios. 
(Deu. 33:12)  A Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; lo cubrirá siempre, y entre sus hombros morará. 

No es casualidad que Jerusalén, la ciudad que Dios escogió, se encuentre en el territorio de Benjamín, en la frontera con el territorio de Judá (Josué 18:28; Jos. 15:63; Jueces 1:21). 

e.  JOSÉ (Manasés y Efraín):
Luego que Rubén perdiera la primogenitura, éste derecho le fue dado a José.
(1 Crónicas 5:1)  Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito,  mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José,  hijo de Israel,  y no fue contado por primogénito;

Como primogénito, José recibió doble heredad, lo cual se tradujo en el derecho a tener dos tribus representadas por sus dos hijos: Manasés y Efraín.

Por eso, en su bendición, Moisés se refiere a José como primogénito, y menciona a sus dos hijos, cuyas tribus son receptoras de esta bendición.
(Deu. 33:17)  Como el primogénito de su toro es su gloria, y sus astas como astas de búfalo; con ellas acorneará a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra; ellos son los diez millares de Efraín, y ellos son los millares de Manasés. 

Moisés profetizó que las tribus de Efraín y Manasés irían hasta los confines de la tierra, y se multiplicarían.  Esto se cumplicó cuando las diez tribus del norte fueron dispersadas por los asirios (ver estudio: Dos Casas: ¿Se Olvidó Dios de Efraín y Judá? )

Moisés también habla de mucha prosperidad para los hijos de José…
(Deu. 33:13-16)  A José dijo: Bendita de Jehová sea tu tierra, con lo mejor de los cielos, con el rocío, y con el abismo que está abajo.  Con los más escogidos frutos del sol, con el rico producto de la luna, con el fruto más fino de los montes antiguos, con la abundancia de los collados eternos, y con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud; y la gracia del que habitó en la zarza venga sobre la cabeza de José, y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos. 


f.  ZABULÓN e ISACAR
Además de los hijos de José, también otras dos tribus recibieron una profecía en forma conjunta: Zabulón e Isacar…
(Deu. 33:18)  A Zabulón dijo: Alégrate, Zabulón, cuando salieres; y tú, Isacar, en tus tiendas. 

Estas son dos tribus con propósitos casi opuestos: una sale fuera (Zabulón), mientras que la otra se queda en casa (Isacar).  Aunque parezcan opuestos, en realidad ambos se complementaron.  Históricamente la tribu de Zabulón se volvió muy próspera por su comercio; y aunque ellos se dedicaron a los negocios, ellos apreciaban el valor del estudio de la Torá, por lo que ellos financiaba a muchos de la tribu de Isacar para que pudieran dedicarse a estudiar la Torá.  La Biblia dice que gracias a esto, los Hijos de Isacar eran  “entendidos en los tiempos” y daban dirección a Israel…
(1 Crónicas 12:32)  De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos.

Trabajando juntas, estas dos tribus resultaron ser una gran bendición para todo Israel.
(Deu. 33:19)  Llamarán a los pueblos a su monte; allí sacrificarán sacrificios de justicia, por lo cual chuparán la abundancia de los mares, y los tesoros escondidos de la arena. 

g. GAD
Gad fue una de las tribus que se quedaron al otro lado del río Jordán, junto a Rubén, en el territorio ya conquistado de antemano.  Sin embargo, las tribus de Gad y Rubén fueron llamadas a colaborar con las otras tribus en la conquista para ensanchar el territorio…
(Deu. 33:20-21)  A Gad dijo: Bendito el que hizo ensanchar a Gad; como león reposa, y arrebata brazo y testa.  Escoge lo mejor de la tierra para sí, porque allí le fue reservada la porción del legislador. Y vino en la delantera del pueblo; con Israel ejecutó los mandatos y los justos decretos de Jehová. 

h. DAN
El mensaje para Dan es corto:
(Deu. 33:22)  A Dan dijo: Dan es cachorro de león que salta desde Basán. 

A primera vista, podría parecer que Moisés se equivocó, ya que el territorio asignado a Dan queda muy lejos del lugar que se menciona (Basán).  Durante la conquista, a la tribu de Dan se le asignó el territorio de los filisteos, en la costa del Mediterráneo, lo que hoy se conoce como la Franja de Gaza.  Sin embargo, los danitas no conquistaron su territorio; más bien, muchos de ellos se trasladaron al norte, conquistando una ciudad llamada Lais (Jueces 18), que queda al norte de Basán.  Así se cumplieron las palabras proféticas que Moisés dio a la tribu de Dan.

i. NEFTALÍ
La bendición para Neftalí es muy positiva:
(Deu. 33:23)  A Neftalí dijo: Neftalí, saciado de favores, y lleno de la bendición de Jehová, posee el occidente y el sur. 

A la tribu de Neftalí le tocó un territorio privilegiado, a la par del lago de Galilea.  Además de ser un lugar bello con campos fértiles y la provisión de la pesca, la región también era un lugar estratégico ya que por allí pasaba la ruta comercial conocida como Via Maris, que conecta dos grandes civilizaciones: Babilonia y Egipto.  El comercio trajo mucha prosperidad a la región de Neftalí, y le abrió las puertas al mundo.

j. ASER
También la tribu de Aser recibió palabras de bendición…
(Deu. 33:24)  A Aser dijo: Bendito sobre los hijos sea Aser; sea el amado de sus hermanos, y moje en aceite su pie. 

El territorio asignado a la tribu de Aser estaba la par de Neftali, pero en la costa.  Le tocaron tierras fértiles.  De allí proviene la mayor parte de la producción de aceite de oliva de la nación. 


TRIBU FALTANTE
Hay una tribu que no recibió bendición de Moisés: Simeón.  En el texto no se explica la razón de la omisión, pero podría ser por lo sucedió después con el territorio de esta tribu.  Las bendiciones de Moisés tienen mucho que ver con el territorio de cada tribu, y la ausencia de Simeón refleja esto. 

A la tribu de Simeón le tocó su territorio al sur, en el desierto del Neguev.  No sólo les tocaron tierras áridas, sino que los simeonitas eran pocos.  Simeón fue una de las tribus que más disminuyeron en número, especialmente por el pecado con las madianitas; del primer censo con 59,300 (Num. 1:23) descendió su número 22,000 en el segundo censo (Num. 26:19). 

La tribu de Simeón logró conquistar sus tierras con la ayuda de Judá; pero al final ellos se asimilaron a la tribu vecina de Judá (2 Cro.1:9).  También otros simeonitas se mudaron al norte cuando el reino se dividió en dos (2 Cro. 15:9). 

Esta asimilación fue profetizada en la bendición que Jacob le dio a Simeón y Levi:
(Génesis 49:7)  …Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.

[Para más información sobre la bendición a Simeón y Levi, lean el estudio de Génesis 49:5-7. Bendición a Simeón y Levi]



EL PROTECTOR DE ISRAEL
Las últimas palabras de la bendición de Moisés estaban dirigidas de nuevo a todas las tribus de Israel.  El mensaje global gira en torno a la seguridad, para que los israelitas sepan que Dios les ayudará a vencer a los enemigos que van a enfrentar, y en todo momento los cuidará.
(Deu. 33:26-29)  Hierro y bronce serán tus cerrojos, y como tus días serán tus fuerzas.  No hay como el Dios de Jesurún, quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda, y sobre las nubes con su grandeza.  El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; El echó de delante de ti al enemigo, y dijo: Destruye.  E Israel habitará confiado, la fuente de Jacob habitará sola en tierra de grano y de vino; también sus cielos destilarán rocío.  Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro, y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, y tú hollarás sobre sus alturas.

Moisés se despide del pueblo, haciéndoles saber que no los deja solos, ya que Jehová está con ellos, en ese momento y para siempre.


*  Más lecciones de Deuteronomio: DEVARIM (Deut.)
*  Clase de Biblia en audio: DEVARIM AUDIO


lunes, 14 de diciembre de 2015

DEVARIM 32: Cántico de Moisés


Dios le pide a Moisés que escriba un cántico.  El propósito de éste es que sirva como testimonio de algo que podría parecer sorpresivo…
(Deu. 31:19-20)  Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel. Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto. 

Dios sabe que Su Pueblo va a fallar. Esto no es lo que el Señor desea, pero Él sabe que sucederá, y se los advierte. Como consecuencia, les alcanzarán las maldiciones (Deu. 31:29). Cuando se pregunten: ¿por qué nos pasa esto?  Entonces el Cántico servirá como testimonio y responderá a esa pregunta.
(Deu. 31:21)  Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que juré darles. 

El Señor debe aclarar esto para que sepan que quien falló no es Dios ni la Torá; Dios cumplirá con Su parte del Pacto, pero Israel fallará.  Esta advertencia no es para condenarlos sino para que estén conscientes del peligro que corren



CANTICO DE MOISÉS
¿Por qué Dios pide a Moisés que enseñe una canción a Israel?  Tal vez es una simple medida didáctica.  Una canción es más fácil de recordar que texto en prosa.  Ese es un truco que usan en las escuelas todo el tiempo.
(Deu. 31:22)  Y Moisés escribió este cántico aquel día, y lo enseñó a los hijos de Israel. 

Hoy no conocemos la música que acompaña a este cántico, pero tenemos la letra de la canción que en hebreo tiene ritmo como un poema.  Por estar escrito en forma de verso, ha sido difícil su traducción.  Seguramente hay secretos escondidos en las palabras y ritmos, pero en esta ocasión nos concentraremos en el mensaje escrito del cántico. 

PARTES DEL CÁNTICO
El Cántico puede dividirse en seis partes:

  1. (32:1-2) Testigos
  2. (32:3-6)  Partes involucradas
  3. (32:7-14) El Origen
  4. (32:15-18) Dejarán a Dios
  5. (32:19-38) Castigo
  6. (32:39-43) Restauración


CÁNTICO DE MOISÉS
(Deu. 31:30)  Entonces habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo.

Leamos ahora, parte por parte, “el Cántico de Moisés”…

1.  LOS TESTIGOS
Así como lo hizo Dios, también Moisés llama a dos testigos (Deu. 31:28-30):
(Deu. 32:1)  Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca. 

Los dos testigos son: el Cielo y la Tierra.  Pero también hay otro testigo que Moisés mencionó en el capítulo anterior…
(Deu. 31:24-27)  Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto? 

En el Cántico también se hace referencia al otro testigo: la Torá…
(Deu. 32:2)  Goteará como la lluvia mi enseñanza; destilará como el rocío mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba.

Aunque la Torá no se menciona por nombre, se hace una alusión poética a ella.  La palabra Torá puede traducir como: “enseñanza”; pero la raíz de esta palabra en hebreo es Yará, que también puede traducirse como: “lluvia”. 

La comparación entre la Palabra de Dios y la lluvia está claramente expresada por el profeta Isaías:
(Isaías 55:10-11)  Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

2.  PARTES INVOLUCRADAS
Las partes involucradas en el Pacto son: Jehová y el pueblo de Israel.
De los dos, quién fallará es el pueblo, no Dios.

Veamos cómo describe el cántico a cada una de las partes:
(Deu. 32:3-6)  Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios.  El es la Roca,  cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto.  La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, generación torcida y perversa.  ¿Así pagáis a Jehová, pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó?  El te hizo y te estableció.

Lo que dice de Jehová:
  • Él es la Roca cuya obra es perfecta
  • Dios de verdad
  • No hay iniquidad en Él
  • Es justo y recto
  • No hay corrupción en Él
  • El es tu Padre, quien te creó y te estableció
 
Lo que dice del Pueblo:
  • Corruptos y manchados
  • Generación torcida y perversa
  •  Pueblo loco e ignorante


El Señor quiere dejar claro que si Israel no recibe bendición no es porque Él falló o porque la Torá no sirve, sino porque los israelitas no siguieron el orden de Dios.

3.  EL ORIGEN
Moisés invita al pueblo a que vean el pasado y analicen en qué punto se desviaron.  Aún es probable que la desviación venga desde generaciones pasadas y pueda haber afectado a los descendientes. Si el tronco está torcido, las ramas también lo estarán.  Pero si uno regresa al punto de origen, la desviación puede ser corregida.
(Deu. 32:7)  Acuérdate de los tiempos antiguos, considera los años de muchas generaciones; pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán. 

Moisés se remonta al origen del pueblo de Israel, cuando Jehová los eligió de entre todas las naciones. 
(Deu. 32:8)  Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel. 

[Nota: Dios no sigue las fronteras humanas, sino que desde el principio ha determinado que hay 70 naciones en la Tierra, según el número de los hijos de Israel—Génesis 46:26-27; Éxodo 1:1-5; Deu. 10:22]

De todas las naciones de la Tierra, Dios eligió a Israel, para formar una nación especial que viviera según el orden de Dios, y así pudiera ser luz al mundo. 
(Deu. 32:9) Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó. 

Jehová no sólo los escogió, sino que después los guió y les enseñó cómo vivir. 
(Deu. 32:10-12)  Le halló en tierra de desierto, y en yermo de horrible soledad; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo.  Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas.  Jehová solo le guió, y con él no hubo dios extraño. 

Luego el Señor los llevó a la tierra donde debían poner en práctica la forma de vida que Él les enseñó.  Esa es la forma en que les irá bien y recibirán bendición. 
(Deu. 32:13-14)  Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, y comió los frutos del campo, e hizo que chupase miel de la peña, y aceite del duro pedernal; mantequilla de vacas y leche de ovejas, con grosura de corderos, y carneros de Basán; también machos cabríos, con lo mejor del trigo; y de la sangre de la uva bebiste vino. 

Israel recibió fruto natural en abundancia (mantequilla, leche y grosura, trigo, vino); pero también frutos sobrenaturales (miel de la peña, aceite del pedernal—que podrían traducirse como frutos de dátiles y olivares cosechados en el desierto).

4.  DEJARÁN A DIOS
A pesar de la abundancia y la bendición que recibieron en la Tierra Prometida, el pueblo de Dios ha sido ingrato y se ha rebelado a Dios. 
[Nota: Jesurún es Israel: Deu. 33:5; Isa. 44:2]
(Deu. 32:15-18)  Pero engordó Jesurún, y tiró coces; engordaste, te cubriste de grasa); entonces abandonó al Dios que lo hizo, y menospreció la Roca de su salvación.  Le despertaron a celos con los dioses ajenos; lo provocaron a ira con abominaciones.  Sacrificaron a los demonios, y no a Dios; a dioses que no habían conocido, a nuevos dioses venidos de cerca, que no habían temido vuestros padres.  De la Roca que te creó te olvidaste; te has olvidado de Dios tu creador. 

Tal como se les había advertido al principio de Devarim, cuando tuvieron abundancia no agradecieron a Dios sino que se enorgullecieron.  En la abundancia se olvidaron de Jehová (Deu. 8:10-18).

5.  CASTIGO
Por olvidarse de Dios y faltar al Pacto, les alcanzó la maldición.  Si se apartan de de Dios, el Señor se apartará de ellos…
(Deu. 32:19)  Y lo vio Jehová,  y se encendió en ira por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.  Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro, veré cuál será su fin; porque son una generación perversa, hijos infieles.  Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo, los provocaré a ira con una nación insensata. Porque fuego se ha encendido en mi ira, y arderá hasta las profundidades del Seol; devorará la tierra y sus frutos, y abrasará los fundamentos de los montes.  Yo amontonaré males sobre ellos; emplearé en ellos mis saetas.  Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente y de peste amarga; diente de fieras enviaré también sobre ellos, con veneno de serpientes de la tierra.  Por fuera desolará la espada, y dentro de las cámaras el espanto; así al joven como a la doncella, al niño de pecho como al hombre cano.  Yo había dicho que los esparciría lejos, que haría cesar de entre los hombres la memoria de ellos.

Como vimos en la lista de maldiciones, la última es el exilio.  Dios permitirá que los enemigos los venzan, no porque ellos son mejores sino porque Dios lo permite para corrección de Su Pueblo.  Después Dios lidiará con los enemigos (Deu. 32:27-34), y hará justicia por lo que le hagan a Israel.
(Deu. 32:35)  Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo su pie resbalará, porque el día de su aflicción está cercano, y lo que les está preparado se apresura. 

Dios no sólo quiere hacer justicia, sino quiere llevar a Su Pueblo al arrepentimiento para que haya restauración.  El Señor quiere que aprendan de sus errores (Deu. 32:36-38).

6.  RESTAURACIÓN
Dios no sólo se encargará de castigar a Su Pueblo por su desobediencia, sino que también está muy interesado en su restauración.
(Deu. 32:39)  Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano. 

Parte de la sanidad del Pueblo de Dios es hacer justicia a sus enemigos (Deu. 32:40-42). Además de la retribución a los enemigos de Israel, Dios levantará la cabeza de Su Pueblo.
(Deu. 32:43)  Alabad,  naciones,  a su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos, y tomará venganza de sus enemigos, y hará expiación por la tierra de su pueblo. 

La restauración final será la expiación. Esto habla del cumplimiento mesiánico del Día de Expiación (heb. Yom Kipur). [Para más información de este tema, lean: Yom Kipur: Significado Espiritual ].


TRANSMISIÓN DEL CÁNTICO
Luego que terminó de redactar el Cántico, Moisés se lo enseñó al Pueblo…
(Deu. 32:44)  Vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun. 

La idea no es sólo “entonar” el Cántico, sino que la invitación es para ponerlo en práctica, y transmitirlo de generación en generación…
(Deu. 32:45-46)  Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. 

Cuando Moisés reconoce que el Pueblo fallará, no es una “invitación” a hacerlo, sino una advertencia para que se cuiden de no hacerlo (ejemplo: Jonás profetizó que Dios destruiría a Nínive, pero se arrepintieron y se libraron del juicio). 
(Deu. 32:47)  Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella. 

CANTICO EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS
El Cántico de Moisés va a ser cantado en los últimos tiempos, cuando Dios juzgue a toda la Tierra y salve a Su Pueblo.  El tiempo preciso en que se cantará será luego que hayan pasado los Siete Trompetas, pero antes de las copas de la ira. 
(Apoc. 15:1-4)  Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.  Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios.  Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos.  ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.

En ese tiempo será el cumplimiento final del Cántico de Moisés, cuando el Señor restaure a Israel y haga justicia a los enemigos. 

[Nota: Los últimos versículos de este capítulo (32:48-52) los estudiaremos cuando veamos el último capítulo de Devarim]


*  Más lecciones de Deuteronomio: DEVARIM (Deut.)

*  Clase de Biblia en audio: DEVARIM AUDIO

miércoles, 9 de diciembre de 2015

DEVARIM 31: Moisés se Despide

(Deuteronomio)

Cuando Moisés terminó de “repetir” la Ley, él se despidió del pueblo.  Ya había cumplido su misión de guiar al pueblo a la Tierra Prometida, además de enseñarles a cómo vivir cuando entraren allí.  Y les recordó que él no entraría.
(Deu. 31:1-2)  Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. 

Según la tradición, ese día era el cumpleaños de Moisés, y estaba cumpliendo 120 años.  En ese día él terminó de cumplir su propósito.  Por eso, Moisés se despidió, y subió al Monte para reunirse con el Señor.

Pero antes de despedirse, Moisés nombró a su sucesor como líder de lsrael: Josué
(Deu. 31:3)  Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho. 
(Deu. 31:7-8)  Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar.  Y Jehová va delante de ti;  él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. 

Josué sería el nuevo líder, pero quien realmente está en autoridad es Jehová.  El Señor irá con ellos. 
(Deu. 31:4-6)  Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó.  Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado.  Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. 

LA TORÁ ESCRITA
Moisés no sólo transmitió la Torá en forma oral, sino también les dejó la valiosa herencia de tener la Palabra de Dios por escrito, para facilitar la transmisión de esta de generación en generación. 
(Deu. 31:9)  Y escribió Moisés esta ley,  y la dio a los sacerdotes hijos de Leví,  que llevaban el arca del pacto de Jehová,  y a todos los ancianos de Israel. 

Les encargó que recordaran leer la Torá delante de todos cada siete años, para el cierre del Año Sabático (heb. Shemitá).
(Deu. 31:10-11)  Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos, cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos. 

Cada generación debe escuchar la Torá para que sepan cómo vivir como Dios manda.
(Deu. 31:12-13)  Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella. 

 Luego de esta despedida de Moisés, el Señor llamó a Moisés a Su Presencia.
(Deu. 31:14)  Y Jehová dijo a Moisés: He aquí se ha acercado el día de tu muerte;  llama a Josué, y esperad en el tabernáculo de reunión para que yo le dé el cargo.  Fueron, pues, Moisés y Josué, y esperaron en el tabernáculo de reunión.  Y se apareció Jehová en el tabernáculo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo. 

Pero antes de que Moisés partiera, todavía había un mensaje que el Señor quería transmitir a Israel…
(Deu. 31:16-18)  Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él, y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mí?  Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos. 

Dios sabía que Su Pueblo le iba a fallar.  El Señor pidió a Moisés que transmitiera este mensaje a través de un cántico, el cual estudiaremos en la próxima lección…


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